lunes, 27 de febrero de 2017

KODOJA, de Keith Foster y Rory Smith





Título original:
Kodoja: Terror Mountain Showdown TPB
Sello: 215 Ink
Guionista: Keith Foster
Artista: Rory Smith
Contenido: Kodoja#1-5 (Dic. 2015 - Abr. 2016)
Publicación USA: Junio 2016
Public. España: -
Valoración: Kaijus a la americana/10






El ser humano tiene una extraña fijación con las criaturas gigantes, enormes o gargantuescas. No en balde en todas las mitologías de las distintas culturas que han copado la inmensidad de la Tierra, siempre han existido seres de tamaños desproporcionadamente grandes. Cíclopes, titanes, dragones o monstruos varios fueron tema recurrente para explicar los grandes fenómenos naturales que no llegaban a comprender con sus limitados conocimientos. Y todo ello sin que siquiera la mitad de estas culturas clásicas hubiesen tenido (aparentemente) ningún contacto entre ellas. No es de extrañar entonces que desde niños nos apasione la idea de ver monstruos gigantes luchando entre sí en la televisión. Lo que antaño era una ficción que sólo se podía representar mentalmente en la imaginación de cada individuo, se convirtió con la llegada de la caja tonta en un recurso manido que no requería un gran esfuerzo cualitativo o cuantitativo por parte de las productoras.

Recuerdo con cariño las cintas de las películas viejunas de Godzilla y esa batalla contra Mothra, que no dejaba de ser una polilla del tamaño de un Boeing 747. Esa pasión por los monstruos que causaban caos allá por dónde pasaran debido, en gran parte, a su tamaño se reforzó con la llegada de los Power Rangers. Yo era uno de esos infelices que siempre guardaba un atisbo de esperanza en que el malo ganase en la segunda (y definitiva) batalla contra los coloridos defensores del planeta. Pero los esbirros de Rita eran más inútiles que ella, por lo siempre terminaban venciendo los mismos. Pero no solo en la pantalla proliferaban estos gigantes seres, ya que en el noveno arte también hemos tenido nuestra ración de amenazas de gran tamaño. De hecho, los Fin Fang Foom y compañía actualmente están en boga por el nuevo evento marvelita llamado Monsters Unleashed. Y es que, queramos o no, es algo que nunca pasa de moda.

¡Cariño, ya estoy en casa!

En Kodoja nos encontramos ante una situación similar a lo mencionado anteriormente: un monstruo descomunal está esparciendo destrucción y terror allá por donde pasa, dejando una larga lista de víctimas que no hace más que incrementarse a cada minuto. Lo que diferencia a Kodoja del resto de kaijus es que no es totalmente orgánico, ya que se trata de un experimento armamentístico americano y, por lo tanto, tiene recursos militares que ríase usted del arsenal mundial de la OTAN. Para más inri, el bicho ha estado en animación suspendida durante muchísimo tiempo, recreando mediante realidad virtual situaciones de ataque globales actualizadas. Así que podéis haceros una idea de qué debe estar pasando por la cabeza de Jennifer Cruz, la General de la División de Armas Especiales, que tiene la obligación de detener a su arma más letal y peligrosa con unos medios altamente precarios a comparación del monstruo.

Queda bastante claro que Keith Foster se lo ha pasado pipa escribiendo el guión de este cómic. No solo se lo ha gozado con la idea de crear su kaiju personal, sino que ha usado material propio del cine como para hacer una película sobre Kodoja y lo ha mezclado con toques lovecraftianos, para crear así la lucha definitiva de leviatanes. Además, no se olvida de desarrollar la trama principal que, aunque no lo parezca, trata sobre Jennifer Cruz y su gabinete de soldados locos intentando frenar el apocalipsis que se les viene encima. Lo realmente brillante del trabajo del guionista es que te crees a los personajes, pese a ser un cliché continuo de cualquier película del género. Logra mantenernos en tensión y expectantes ante un final que se puede vislumbrar casi desde el principio. Pero no importa. En absoluto. Porque esta miniserie independiente le da sopas con hondas a cualquier evento pijamero con monstruos locos y sin el apoyo de tener un universo con solera en sus espaldas.


Porque un monstruo destructor nunca es suficiente.

Lo que realmente le da ese toque de comix underground es el arte de Rory Smith, totalmente alejado de lo que nos tienen acostumbradas las editoriales americanas. Con un dibujo claramente abocetado y al que sólo se le han incluido las primeras sombras sin un acabado final, consigue narrar visualmente que es una maravilla. Al pasar la primera página pensé que era un tremendo error presentar algo así, que sin un acabado digno y un coloreado el arte no se llega a lucir del todo. Y quizás sea así, pero rápidamente te olvidas de sus deficiencias y empiezas a encariñarte a ese estilo callejero, como si de un graffiti se tratara. El tema de las portadas, realizadas por Lance Pilgrim es otra cosa a resaltar. Esos collage con dibujos superpuestos dan unas ganas locas de comenzar a leer una obra que, en un principio, no tocarías ni con un palo. No sé si volveré a ver un caso parecido en el que algo que en un principio me eche para atrás termine gustándome sobremanera, pero bienvenido sea.

Para concluir, me gustaría añadir que la banda Hot Peas & Butta son los encargados de poner banda sonora al cómic, al igual que hizo Tom Morello con su novela Orchid, Antony Johnston con Wasteland o Menton3 en Monocyte. Esto es algo que me encanta, porque soy de los que suele escuchar música mientras lee, por lo que consigues meterte mejor en la historia. La lástima es que dudo mucho que se llegue a publicar en nuestro país, dado su estilo tan independiente. Así que tocará ir a morir a la publicación original, comprándolo directamente desde su página o la editorial. ¡Todo sea por Kodoja!

Todas las portadas de la miniserie.

*   *   *
Si no queréis haceros con el tomo, allá vosotros. Eso sí, echadle un ojo.
Porque si eres un amante de los kaijus y el cómic underground...
¡Este es tu cómic!


domingo, 22 de enero de 2017

HIGH CRIMES, de Christopher Sebela e Ibrahim Moustafa




Título original:
High Crimes HC
Sello: Dark Horse Comics
Guionista: Christopher Sebela
Artista: Ibrahim Moustafa
Colorista: Lesley Atlansky
Contenido: High Crimes#1-12 (Ene. 2013 - Jul. 2015)
Publicación USA: Julio 2015
Public. España: -
Valoración: Un thriller de altura/10




Todos tenemos una espinita que no nos podemos quitar o un sueño platónico. Pues bien, el mío es subir uno de los grandes picos que existen en nuestro planeta y en especial el Everest. Creo que ha sido una fijación extraña desde que he sido pequeño y quizá sea aquello de que la cabra siempre tira al monte que guste la idea de subir montañas. De hecho tengo un problema de rodillas que no me permite hacer grandes esfuerzos y mucho menos ponerme a subir este tipo de accidentes geográficos gigantes, pero la ilusión siempre ha permanecido ahí. Es por eso que cuando llevé al podcast de Zona Zhero el cómic de High Crimes quedé totalmente enamorado. Cuando vi el tipo de portadas, los maravillosos decorados y fondos y que, para más inri, la historia conseguía crear una atmósfera creíble de ascensión a una montaña, no podía creer que esta maravilla pudiera haber pasado tan desapercibida para el público comiquero. No hace falta añadir que mi sorpresa es todavía mayúscula, ya que de aquello hace más de dos años y todavía sigue siendo la gran serie tapada. Creo que va siendo hora de hacer justicia...

La historia se centra en Zan Jensen, una ex-atleta olímpica estadounidense afincada en Katmandú debido a un escándalo deportivo. En su época de fama se convirtió en la snowboarder más famosa y laureada de la historia, consiguiendo varias medallas, pero tras un escándalo de consumo de drogas se vio obligada a huir del país para no tener que devolver los metales. A su llegada se topó con Haskell Price, un perro viejo de montaña que la acogería en su seno y le daría un oficio, el cual se resume en subir al Everest y cortar las manos de los cadáveres que encuentran por allí para después pedir un rescate del cuerpo a los familiares. Para saber la identidad de sus "pacientes" toman las huellas de su mano derecha y, con la ayuda de un policía local, identifican a quién pertenecía la extremidad. Sin embargo, un aciago día cortan la mano de un superagente desaparecido, por lo que la alarma de un cuerpo secreto saltará e irán en busca del miembro desertor. Y esta vez ni Zan ni Heskell podrán huir de su destino.

Aquí, recolectando...

Con esta extraña premisa inicia su historia Christopher Sebela. Al contrario de lo que pueda parecer, todo sucede de la manera más pausada y meditada posible. Olvidaos de acción loca y desenfrenada en la que la testosterona marca las pautas. Aquí nos encontramos en una subida a la montaña más alta del mundo y con todo lo que ello conlleva. Adaptación, hándicaps y frío que sirven de metrónomo para que transcurra una historia que nos tendrá tensos hasta el final. No os engañéis, no se trata de una trama aburrida y monótona, ya que tenemos el tema de los chiflados con armas y altamente peligrosos que persiguen a nuestra protagonista. Lo que más me gusta de todo es que Sebela logra transmitir la sensación de angustia y cansancio mental y físico de Zan durante todo el trayecto. Además, se apoya en una agenda escrita por el agente muerto en la que, mediante flashbacks, nos cuenta su subida y qué le llevó a huir a semejante lugar.

Pero toda la atmósfera conseguida en la obra no sería nada sin el trabajo de Ibrahim Moustafa. Su estilo narrativo me parece perfecto para historia, ya que sabe hacer que las secuencias de acción sucedan de manera orgánica y dan ese toque cinematográfico a la acción. Al igual que dibuja viñetas más grandes cuando el ritmo es más pausado. El chico mimetiza a la perfección las distintas situaciones y las representa de la manera más sencilla y lógica. Sumadle que su tipo de dibujo me gusta mucho y que el coloreado de Lesley Atlansky es perfecto, por lo que no puedo más que alabar el apartado artístico. Pero es que Moustafa es uno de los grandes valores del noveno arte que, inexplicablemente, todavía no goza de un gran título a sus espaldas. Imagino que el factor de que Sebela sea también dibujante habrá ayudado a la hora de plantear el storytelling del guión, porque la simbiosis entre ambos es perfecta.

Cómo saber cuan jodido estás.

En definitiva, uno de los mejores cómics que he leído en los últimos años y que pasó sin pena ni gloria entre el público. Creo que nos centramos tanto en prototipos de historias o arte que cuando aparece algo digno de nuestra atención, pasamos de largo. Obviamente High Crimes no lo podemos encontrar en España publicado, por lo que tenemos que ir a Dark Horse para conseguir la edición física, ya que originalmente pertenece al sello digital de Monkeybrain, una editorial que tiene más de un título destacable. Pero eso ya es otra historia...

*   *   *
Mi consejo es que le deis una oportunidad al cómic, porque la merece.
Si no os convence, siempre estáis a tiempo de parar.
Igual que al subir una montaña.




domingo, 4 de diciembre de 2016

CONSTANTINE, de Ray Fawkes y VV.AA.





Título original:
Constantine, vol.1-4 TPB
Sello: DC Comics
Guionistas: Ray Fawkes y Jeff Lemire
Artistas: Renato Guedes, Fabiano Neves, et al.
Coloristas: Marcelo Maiolo, Brad Anderson, et al.
Contenido: Constantine #1-23 (May. 2013 - 2015)
Publicación USA: Feb. 2014 - Ago. 2015
Public. España: Oct. 2013 - Sep. 2015
Valoración: Valiente mierda/10





No me considero una persona que esté en contra de los reinicios de personajes o títulos, pero mi regla de oro es: "si no está roto, no lo arregles". Cuando se anunció que la serie de Hellblazer terminaría en su número #300 de la mano de Peter Milligan para que el personaje de John Constantine fuera absorbido en el nuevo universo editorial de DC junto al sello editorial Wildstorm del ex-miembro de los siete magníficos Jim Lee, no pude evitar alegrarme por volver a leer historias del personaje. A todos nos encandilaron con aquella promoción en la que se nos presentaba a la Liga de la Justicia Oscura con el magus británico como estrella principal de la función, en la que se nos prometía que se iban a encargar de situaciones paranormales que ni siquiera los más poderosos de la compañía podrían hacer frente. Todo ello acompañado por el anuncio de Milligan como guionista y el español Mikel Janín en el apartado gráfico. La vida parecía maravillosa en ese mismo instante.

Pero menudo chasco fue todo. El reinicio conocido como Nuevos 52 hizo más mal que bien a la editorial y, visto con la perspectiva del tiempo, fue un suicidio comercial que todavía están padeciendo. Intentaron otra jugada con aquello de la especulación y la excusa de conseguir nuevos lectores, pero lo único que lograron fue mosquear al público que ya tenían y confundir a los neófitos. La Liga de la Justicia Oscura no fue una excepción, ya que desde el principio dio signos de irregularidad y no llegó a contentar a mucha gente. Tanto es así que tiraron de la opción B, crear una serie en solitario de su personaje más comercial: Constantine. Para ello buscaron a un guionista que tuviera cierto renombre en el ámbito underground pero que, además, no tuviera un gran caché para que fuera un negocio económicamente redondo. Pero, otra vez, se dieron de bruces contra la cruda realidad y consiguieron tocar fondo con su mejor baza.


Papito Medianoche es un malote de cuidado.

En esta nueva historia de Ray Fawkes nos encontramos con un John Constantine totalmente desconocido para el lector habitual. Olvidaos de su pasado, su familia o cualquier resquicio de Hellblazer que podríais esperar. Es más, nuestro protagonista se encuentra en Estados Unidos y parece que está muy cómodo allí con su nueva vida y su mundo de superhéroes y cosas pijameras. Aquí su único enemigo es La Llama Fría, la sociedad de magos formada por Mister E., Tannarak y la hija de Sargon, que pretende hacerse con toda la magia de la Tierra para gobernar de esta manera el planeta y seguir expandiendo así su poder por en universo. No obstante, esta historia nos dura poco porque cometieron el craso error de convertir a Constantine en la serie epicentro de la editorial y, por ende, en el título por el que pasarían todos los eventos de ésta. Tampoco es que Jeff Lemire hiciera mucho en los primero números como ayudante de guión, lo que me deja dos opciones: o Lemire es más malo de lo que creemos o simplemente figuró para llamar la atención a más compradores. Elegid vosotros.

Al principio ya hemos dicho que comenzaron mal las cosas en DC, por lo que ya podéis haceros la idea de lo que eso conlleva: eventos, muchos eventos globales. Sí señores, precisamente de esos eventos que no sirven para nada, que prometen cambiar el universo pero que quedan en agua de borrajas, en pataleos cósmicos, en lágrimas en la lluvia... Ya sabéis a qué me refiero. Sin embargo, si hay algo para lo que sirven los susodichos eventos es para destrozar las historias de series corrientes, como es el caso de la nuestra. Al poco tiempo de comenzar su andadura, Fawkes tuvo que enfrascarse en la Guerra de la Trinidad, para pasar posteriormente a Maldad Eterna y sus consecuencias y terminar su historia en el evento de Tierra 2, Fin del Mundo. Poco o nada se cuentan en veintitrés números sobre la trama principal, con tie-ins innecesarios e historias inconclusas sueltas, que al terminar de leerlo todo, se te queda un vacío existencial y un sentimiento de engaño abismal.


Los cuatro malotes que en realidad son dos y la hija de uno.

No quiero echar la culpa de todo al guionista canadiense, ya que tuvo que bailar al son de Didio y Lee en todo momento, pero sí que es cierto que me parece totalmente errónea la nueva versión que plantea. No es que no tenga nada que ver con lo anterior a los Nuevos 52, es que siquiera se asemeja al personaje presentado por Milligan en la JLD. Como ejemplo de mis críticas negativas me gustaría recalcar el momento en el que John se hace con el poder de Shazam y se transforma en un superhéroe del montón más. Sumadle a todo esto que su historia está completamente vacía y que el apartado gráfico es regulero y ya tendréis la resolución final: decepción.


Porque lo del arte es para darle de comer aparte. No me considero fan del estilo de dibujo de Renato Guedes ni ninguno de sus clones, pero es que todavía menos de Szymon Kudranski y su discípulo Beni Lobel. Aunque este último todavía no llega al nivel de cutrez de su maestro, por lo que todavía se puede soportar ligeramente. Si la historia es confusa, patética y vacua, el dibujo de sus artistas es malo, aburrido y feo. Pero feo, feo. No me importa aquello de que los creadores no sean británicos, pero que al menos tengan un poco más de calidad. Si este es tu caballo ganador, tienes que darle lo mejor que tengas y no una panda de aficionados incapaces de estar a la altura. Sobre el apartado del color, tres cuartos de lo mismo. Todo demasiado oscuro o demasiado luminoso cuando no procede. Una chapuza, vaya.


¡Super-Constantine al rescate!

Irónicamente esta serie está publicada en España por ECC, por lo que podéis ser engañados en cualquier momento y gastaros vuestro valioso dinero en sus tomos. No lo hagáis. No merece la pena. Huid de Constantine como de la peste. Con un poco de suerte en unos años DC se avergonzará de haberlo publicado siquiera y lo descatalogará. Ahora, que par de huevos los de ECC para traer esto y no otras cosas de la misma casa que sí valen la pena. En ocasiones ir a por lo seguro es apostar por la mediocridad. Ahí lo dejo.

*  *  *
En resumen, no os gastéis dinero en esto ni se lo regaléis a nadie. No existe enemigo tan cruel ni cabrón tan miserable de darle esto a un novato o a un fan de Hellblazer. Y si existe, seguramente trabaje en ECC, porque vaya tela...