HIGH CRIMES, de Christopher Sebela e Ibrahim Moustafa




Título original:
High Crimes HC
Sello: Dark Horse Comics
Guionista: Christopher Sebela
Artista: Ibrahim Moustafa
Colorista: Lesley Atlansky
Contenido: High Crimes#1-12 (Ene. 2013 - Jul. 2015)
Publicación USA: Julio 2015
Public. España: -
Valoración: Un thriller de altura/10




Todos tenemos una espinita que no nos podemos quitar o un sueño platónico. Pues bien, el mío es subir uno de los grandes picos que existen en nuestro planeta y en especial el Everest. Creo que ha sido una fijación extraña desde que he sido pequeño y quizá sea aquello de que la cabra siempre tira al monte que guste la idea de subir montañas. De hecho tengo un problema de rodillas que no me permite hacer grandes esfuerzos y mucho menos ponerme a subir este tipo de accidentes geográficos gigantes, pero la ilusión siempre ha permanecido ahí. Es por eso que cuando llevé al podcast de Zona Zhero el cómic de High Crimes quedé totalmente enamorado. Cuando vi el tipo de portadas, los maravillosos decorados y fondos y que, para más inri, la historia conseguía crear una atmósfera creíble de ascensión a una montaña, no podía creer que esta maravilla pudiera haber pasado tan desapercibida para el público comiquero. No hace falta añadir que mi sorpresa es todavía mayúscula, ya que de aquello hace más de dos años y todavía sigue siendo la gran serie tapada. Creo que va siendo hora de hacer justicia...

La historia se centra en Zan Jensen, una ex-atleta olímpica estadounidense afincada en Katmandú debido a un escándalo deportivo. En su época de fama se convirtió en la snowboarder más famosa y laureada de la historia, consiguiendo varias medallas, pero tras un escándalo de consumo de drogas se vio obligada a huir del país para no tener que devolver los metales. A su llegada se topó con Haskell Price, un perro viejo de montaña que la acogería en su seno y le daría un oficio, el cual se resume en subir al Everest y cortar las manos de los cadáveres que encuentran por allí para después pedir un rescate del cuerpo a los familiares. Para saber la identidad de sus "pacientes" toman las huellas de su mano derecha y, con la ayuda de un policía local, identifican a quién pertenecía la extremidad. Sin embargo, un aciago día cortan la mano de un superagente desaparecido, por lo que la alarma de un cuerpo secreto saltará e irán en busca del miembro desertor. Y esta vez ni Zan ni Heskell podrán huir de su destino.

Aquí, recolectando...

Con esta extraña premisa inicia su historia Christopher Sebela. Al contrario de lo que pueda parecer, todo sucede de la manera más pausada y meditada posible. Olvidaos de acción loca y desenfrenada en la que la testosterona marca las pautas. Aquí nos encontramos en una subida a la montaña más alta del mundo y con todo lo que ello conlleva. Adaptación, hándicaps y frío que sirven de metrónomo para que transcurra una historia que nos tendrá tensos hasta el final. No os engañéis, no se trata de una trama aburrida y monótona, ya que tenemos el tema de los chiflados con armas y altamente peligrosos que persiguen a nuestra protagonista. Lo que más me gusta de todo es que Sebela logra transmitir la sensación de angustia y cansancio mental y físico de Zan durante todo el trayecto. Además, se apoya en una agenda escrita por el agente muerto en la que, mediante flashbacks, nos cuenta su subida y qué le llevó a huir a semejante lugar.

Pero toda la atmósfera conseguida en la obra no sería nada sin el trabajo de Ibrahim Moustafa. Su estilo narrativo me parece perfecto para historia, ya que sabe hacer que las secuencias de acción sucedan de manera orgánica y dan ese toque cinematográfico a la acción. Al igual que dibuja viñetas más grandes cuando el ritmo es más pausado. El chico mimetiza a la perfección las distintas situaciones y las representa de la manera más sencilla y lógica. Sumadle que su tipo de dibujo me gusta mucho y que el coloreado de Lesley Atlansky es perfecto, por lo que no puedo más que alabar el apartado artístico. Pero es que Moustafa es uno de los grandes valores del noveno arte que, inexplicablemente, todavía no goza de un gran título a sus espaldas. Imagino que el factor de que Sebela sea también dibujante habrá ayudado a la hora de plantear el storytelling del guión, porque la simbiosis entre ambos es perfecta.

Cómo saber cuan jodido estás.

En definitiva, uno de los mejores cómics que he leído en los últimos años y que pasó sin pena ni gloria entre el público. Creo que nos centramos tanto en prototipos de historias o arte que cuando aparece algo digno de nuestra atención, pasamos de largo. Obviamente High Crimes no lo podemos encontrar en España publicado, por lo que tenemos que ir a Dark Horse para conseguir la edición física, ya que originalmente pertenece al sello digital de Monkeybrain, una editorial que tiene más de un título destacable. Pero eso ya es otra historia...

Mi consejo es que le deis una oportunidad al cómic, porque la merece.
Si no os convence, siempre estáis a tiempo de parar.
Igual que al subir una montaña.




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