KODOJA, de Keith Foster y Rory Smith




Título original:
Kodoja: Terror Mountain Showdown TPB
Sello: 215 Ink
Guionista: Keith Foster
Artista: Rory Smith
Contenido: Kodoja#1-5 (Dic. 2015 - Abr. 2016)
Publicación USA: Junio 2016
Publicación España: -
Valoración: Kaijus a la americana/10





El ser humano tiene una extraña fijación con las criaturas gigantes, enormes o gargantuescas. No en balde en todas las mitologías de las distintas culturas que han copado la inmensidad de la Tierra, siempre han existido seres de tamaños desproporcionadamente grandes. Cíclopes, titanes, dragones o monstruos varios fueron tema recurrente para explicar los grandes fenómenos naturales que no llegaban a comprender con sus limitados conocimientos. Y todo ello sin que siquiera la mitad de estas culturas clásicas hubiesen tenido (aparentemente) ningún contacto entre ellas. No es de extrañar entonces que desde niños nos apasione la idea de ver monstruos gigantes luchando entre sí en la televisión. Lo que antaño era una ficción que sólo se podía representar mentalmente en la imaginación de cada individuo, se convirtió con la llegada de la caja tonta en un recurso manido que no requería un gran esfuerzo cualitativo o cuantitativo por parte de las productoras.

Recuerdo con cariño las cintas de las películas viejunas de Godzilla y esa batalla contra Mothra, que no dejaba de ser una polilla del tamaño de un Boeing 747. Esa pasión por los monstruos que causaban caos allá por dónde pasaran debido, en gran parte, a su tamaño se reforzó con la llegada de los Power Rangers. Yo era uno de esos infelices que siempre guardaba un atisbo de esperanza en que el malo ganase en la segunda (y definitiva) batalla contra los coloridos defensores del planeta. Pero los esbirros de Rita eran más inútiles que ella, por lo siempre terminaban venciendo los mismos. Pero no solo en la pantalla proliferaban estos gigantes seres, ya que en el noveno arte también hemos tenido nuestra ración de amenazas de gran tamaño. De hecho, los Fin Fang Foom y compañía actualmente están en boga por el nuevo evento marvelita llamado Monsters Unleashed. Y es que, queramos o no, es algo que nunca pasa de moda.

¡Cariño, ya estoy en casa!

En Kodoja nos encontramos ante una situación similar a lo mencionado anteriormente: un monstruo descomunal está esparciendo destrucción y terror allá por donde pasa, dejando una larga lista de víctimas que no hace más que incrementarse a cada minuto. Lo que diferencia a Kodoja del resto de kaijus es que no es totalmente orgánico, ya que se trata de un experimento armamentístico americano y, por lo tanto, tiene recursos militares que ríase usted del arsenal mundial de la OTAN. Para más inri, el bicho ha estado en animación suspendida durante muchísimo tiempo, recreando mediante realidad virtual situaciones de ataque globales actualizadas. Así que podéis haceros una idea de qué debe estar pasando por la cabeza de Jennifer Cruz, la General de la División de Armas Especiales, que tiene la obligación de detener a su arma más letal y peligrosa con unos medios altamente precarios a comparación del monstruo.

Queda bastante claro que Keith Foster se lo ha pasado pipa escribiendo el guión de este cómic. No solo se lo ha gozado con la idea de crear su kaiju personal, sino que ha usado material propio del cine como para hacer una película sobre Kodoja y lo ha mezclado con toques lovecraftianos, para crear así la lucha definitiva de leviatanes. Además, no se olvida de desarrollar la trama principal que, aunque no lo parezca, trata sobre Jennifer Cruz y su gabinete de soldados locos intentando frenar el apocalipsis que se les viene encima. Lo realmente brillante del trabajo del guionista es que te crees a los personajes, pese a ser un cliché continuo de cualquier película del género. Logra mantenernos en tensión y expectantes ante un final que se puede vislumbrar casi desde el principio. Pero no importa. En absoluto. Porque esta miniserie independiente le da sopas con hondas a cualquier evento pijamero con monstruos locos y sin el apoyo de tener un universo con solera en sus espaldas.

Porque un monstruo destructor nunca es suficiente.

Lo que realmente le da ese toque de comix underground es el arte de Rory Smith, totalmente alejado de lo que nos tienen acostumbradas las editoriales americanas. Con un dibujo claramente abocetado y al que sólo se le han incluido las primeras sombras sin un acabado final, consigue narrar visualmente que es una maravilla. Al pasar la primera página pensé que era un tremendo error presentar algo así, que sin un acabado digno y un coloreado el arte no se llega a lucir del todo. Y quizás sea así, pero rápidamente te olvidas de sus deficiencias y empiezas a encariñarte a ese estilo callejero, como si de un graffiti se tratara. El tema de las portadas, realizadas por Lance Pilgrim es otra cosa a resaltar. Esos collage con dibujos superpuestos dan unas ganas locas de comenzar a leer una obra que, en un principio, no tocarías ni con un palo. No sé si volveré a ver un caso parecido en el que algo que en un principio me eche para atrás termine gustándome sobremanera, pero bienvenido sea.

Para concluir, me gustaría añadir que la banda Hot Peas & Butta son los encargados de poner banda sonora al cómic, al igual que hizo Tom Morello con su novela Orchid, Antony Johnston con Wasteland o Menton3 en Monocyte. Esto es algo que me encanta, porque soy de los que suele escuchar música mientras lee, por lo que consigues meterte mejor en la historia. La lástima es que dudo mucho que se llegue a publicar en nuestro país, dado su estilo tan independiente. Así que tocará ir a morir a la publicación original, comprándolo directamente desde su página o la editorial. ¡Todo sea por Kodoja!

Todas las portadas de la miniserie.
Si no queréis haceros con el tomo, allá vosotros. Eso sí, echadle un ojo.
Porque si eres un amante de los kaijus y el cómic underground...
¡Este es tu cómic!

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